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ME ENSEÑARON TODO MAL
por Israel Winicki
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Señores, estoy deprimido. Mi vida carece de sentido. Años de
estudios e investigaciones se han ido por el desagüe.
Mi mirada vaga perdida, repasando por encima los títulos de los libros que se
alinean en las bibliotecas de mi casa.
¿De qué me sirven? ¿Para que sirven Heródoto, Josefo, Suetonio,
Filón, Toynbee, Russel, Dubnow? Todos ellos
mintieron, todos ellos siguen
mintiendo a través de sus páginas. También la Biblia me ha mentido. Y ni que
hablar de los archivos, las piezas arqueológicas, las
excavaciones. ¡Todo es mentira! Lo más triste es que deberé abandonar mi carrera
de historiador y dedicarme a otra cosa más productiva.
Ellos y sólo ellos tienen la verdad. Sólo los dignos
investigadores palestinos se atreven a enfrentar a esas mentiras sostenidas
durante siglos por tantos pseudos-investigadores y falsos testigos de los
hechos.
¡Miente la Biblia cuando narra la construcción del templo
salomónico!
¡Mienten los arqueólogos que muestran falsas tabletas babilónicas que relatan la
destrucción del templo!
¡Mienten los historiadores griegos que acompañaron a Alejandro cuando afirman
que vieron ese templo en Jerusalén!
¡Mienten los historiadores romanos en sus crónicas sobre la destrucción de ese
mismo templo!
¡Mienten todos aquellos que afirman que hubo un reino judío en Palestina!
¡El templo era en realidad una mezquita!
¡En Jerusalén nunca hubo judíos!
¡Es más, en toda Palestina nunca hubo judíos!
¡Los habitantes originales eran los palestinos!
¡Si, los palestinos!
Esa tierra le fue prometida a los jeques Abraham, Isaac y Jacob.
El Iman Moisés subió al Monte Sinaí y recibió de manos del Profeta Mahoma el
Corán (el hecho que Moisés viviera 1900 años antes que Mahoma no significa nada,
estamos hablando de profetas).
Bajo el mando del jeque Josué llegaron, tras liberarse de la
esclavitud de los sionistas en Egipto y conquistaron el territorio.
Establecieron un reino bajo el mando del jeque David, un palestino de la
familia de los Ibn Judá.
El Jeque Salomón, hijo de David, construyó una mezquita.
De esa misma mezquita el Iman Jesús expulsó a los mercaderes y comenzó a
difundir las enseñanzas de Mahoma (y no vengan a tratar de rebatir con eso de
que Jesús vivió 500 años antes, con los profetas todo es posible)
Pero los malvados sionistas expulsaron a los pobres palestinos de su
tierra, y durante dos mil años erraron por el mundo.
Mas ya llegó el momento de reparar esa injusticia.
Hay que quemar todos los libros escritos por esos pseudos historiadores
sionistas. A la hoguera con el sionista Heródoto, el
sionista Suetonio, el sionista Toynbee.
¡SONO LA HORA DE QUE LA HISTORIA DE LOS PALESTINOS DEJE DE SER
OCULTADA!
¿O debería decir que sonó la hora de que la historia de los
palestinos deje de ser inventada?
ISRAEL WINICKI
Escritor, periodista
y traductor. Columnista y notas editoriales.
Co-responsable de la Prasha Ha Shavua Jabad Central Beersheba -
Israel. Colaborador estable de desdeisrael.com
Distribución:
porisrael.org
-
para: desdeisrael.com
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