|
| ||||||||||||||||||||||||
|
Israel se acerca a la Unión Europea Guysen International News Desde Luxemburgo llegan noticias alentadoras. La Unión Europea e Israel decidieron comenzar un proceso especial de asociación. Dicho proceso, según la Ministro de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, puede no solo adelantar los intereses económicos israelíes sino que puede influenciar de manera favorable en el proceso de paz en Medio Oriente. A lo largo de las últimas semanas, circulaban informaciones acerca de diversas iniciativas palestinas y egipcias para sabotear un acercamiento económico entre Israel y la UE. Mas aún, el Primer Ministro Ehúd Olmert, en medio de una entrevista con sus pares palestinos, no tuvo ningún reparo en criticar al primer ministro palestino Salim Fayyad por haber escrito una carta a las autoridades de la Unión condenando dichos acercamientos. Los cierto es que Livni y el presidente de turno del Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores de la UE, Dimitrij Rupel (Eslovenia), presentaron en rueda de prensa este acuerdo que, como era de esperar, ha generado la protesta de los embajadores árabes ante las instituciones europeas. El argumento de los árabes es que reforzar las relaciones con Israel "envía un mensaje peligroso", ya que supone "animar" a este país a continuar con unas políticas que ellos consideran erróneas. En otras palabras, la única forma de presionar y obligar a Israel a acceder a las pretensiones palestinas es aislándola o evitando ayudarla a desarrollarse económicamente. Sin embargo, el ministro Rupel insistió en que a través de esta "modernización de las relaciones" políticas, económicas, comerciales o educativas con Israel se busca también un mayor papel de la UE en el proceso de paz con los palestinos. "Este es un instrumento que nos acerca al terreno, la UE no quiere ser sólo "pagadora", sino tener un papel activo en la mejora de los conflictos", señaló el esloveno. Tzipi Livni insistió por su parte en que Israel mantiene su mano tendida hacia los palestinos moderados y pidió que no se entienda como un ataque hacia ningún sector la asociación con la UE, con la que consideró que comparten "muchos valores". Esta "diplomática" puntada se refiere a aquellos países de la Unión Europea que mantienen relaciones con Hamás o que rechazan tomar medidas decisivas contra los extremistas de Teherán. La Unión Europea (UE) quiere crear un vínculo especial con Israel, aunque por el momento continuará la discusión sobre cómo formular la asociación, que por ahora no ha sido totalmente definida. El objetivo es ver hasta dónde se puede hacer que Israel participe en los mecanismos de decisión de la UE según algún tipo de "estatuto híbrido" por el que siga siendo un país no miembro pero fuertemente asociado. Pensar en Israel como miembro total y permanente de la actual UE dista mucho de la realidad. Europa no termina de decidir si acepta a Turquía no cristiana como miembro pues mucho menos se sopesa con seriedad barajar la entrada de la Israel (que ni siquiera está en Europa geográficamente hablando) y encima está inmersa en un conflicto con el mundo árabe. Es importante recordar, durante comienzos de los años 90', las relaciones entre Europa y Israel habían desmejorado notablemente. Mientras que la palabra "Israel" producía urticaria en Bruselas, las autoridades israelíes preferían evitar reunirse con mediadores de la UE. Sin embargo, las relaciones en el campo de desarrollo científico y tecnológico siempre continuaron. Puede afirmarse que existe un respeto europeo hacia el "milagro tecnológico" israelí. Oficialmente, Israel participa con otros Estados del sur y del este en la llamada "Política de vecindad", diseñada por la UE para ofrecer "todo menos la adhesión" a sus vecinos más próximos (16 países). Un ejemplo de ese modelo "híbrido" podría ser la estrecha cooperación que mantiene la UE con países como Noruega, que forma parte del Espacio Económico Europeo, o Suiza, que participa en las políticas de control de fronteras o en el Programa Marco de investigación. Si bien es cierto que Israel disfruta de una posición comercial similar a la americana, la rusa o la japonesa (ni siquiera India o China llegan a este nivel), las inversiones europeas en Israel no son significativas. El las últimas semanas, viene trabajando un foro de dialogo comercial iniciado por el primer ministro Olmert para potenciar las inversiones en Israel. Hace pocos días se cerró un congreso con 15 inversores potenciales en Berlín. Los acercamientos entre Israel y la Unión Europea no especifican hasta que punto se traducirá en presión política sobre Israel. Hay quienes aseguran que mantener a Israel cerca (y hasta dentro de la UE) aumentará notoriamente la capacidad de persuasión y hasta de imposición de Javier Solana sobre Jerusalén. En el año 2003 sabíamos que alrededor del 56% de las importaciones y del 36% de las exportaciones se realizaban con Europa, en el marco del acuerdo de libre comercio de Israel con la Unión Europea (alcanzado en 1975). Un acuerdo similar fue firmado con los Estados Unidos (1985), cuyo comercio con Israel constituye el 20% de las importaciones israelíes y el 35% de sus exportaciones. Desde entonces, el comercio entre Israel y Europa se ha incrementado. Quizás, algunos israelíes sueñen con formar parte de la UE. ¿Quién no querría deambular por el mundo con un pasaporte comunitario (sin esperar las colas migratorias)? ¿No sería más fácil pagar en Euros que perder dinero en una casa de cambio para vender shekels?" Puede afirmarse que existen no pocas razones que amainan el deseo de los gobernantes israelíes a declarar un posible sueño de aliarse a la alianza del viejo mundo. Existen, a la vez, no pocas fuerza políticas europeas que instan a la unión a sancionar a Israel y congelar sus acuerdos comerciales (esta fue la iniciativa de la eurodiputada italiana de extrema izquierda Luisa Bergantini). La opinión pública, en especial de la Europa occidental, no ha modificado su anti israelísmo. Sin embargo, hoy la UE es dirigida por presidentes como Silvio Berlusconi, Nicolás Sarkozy o Angela Merkel que son considerados por Jerusalén como "socios y amigos fieles". Volviendo a Israel, las motivaciones para mantenerse dentro pero también alejados se pueden resumir en dos hemisferios. Ante todo existen serias sospechas sobre el nivel de "comprensión" de algunos países europeos hacia la problemática a la cual se enfrenta Israel. No pocos israelíes recuerdan la posición anti-israelí (que lindaba a veces con la antisemita) de varios países europeos durante la Intifada de El-Aksa. Un país sin fronteras establecidas que se enfrenta a un combate no convencional contra el terror… terror que a veces amerita métodos no aceptados por las normas europeas. Estar 100% dentro significa sufrir 100% de la presión política de ser parte y tener que sumirse a normas ajenas. Por otro lado, existe también una razón ideológica fundamental. Formar parte de la UE significaría comprometerse a permitir el paso de mercancías y trabajadores dentro de Israel. ¿Y a dónde va a parar entonces el deseo de un estado judío para el pueblo judío? Formar parte de la Unión Europea podría ser el puntapié inicial para renunciar a parte de la soberanía nacional de un estado que hace sólo 60 años ha cumplido su ideal nacional. Hoy, entre Sión y Europa… los israelíes prefieren Sión. Fuente: Guysen.com/es distribución: porisrael.org
Compártelo
|
| ||||||||||
|
inicio
|
sobre este sitio |
editoriales |
opinión |
foros |
entre nosotros |
homenajes |
Shoá
Todos los artículos publicados pertenecientes
a terceros poseen hipervínculo
|