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20/6/2008 Hamás habría tenido el tiempo y la tranquilidad necesarias para volver a fortalecerse. Shimon Peres debería tener presente la experiencia vivida por otros países como España. Los terroristas, terroristas son. No han sido pocas las mediaciones realizadas por EE UU en búsqueda de la paz. No han sido pocas las mediaciones realizadas por EE El reciente viaje de Bush por Oriente Medio y su incansable trabajo en la búsqueda de soluciones al conflicto entre israelíes y palestinos ha tenido ya sus primeras consecuencias. Ayer martes el gobierno israelí y el grupo terrorista palestino de Hamás acordaron una tregua, con el correspondiente alto el fuego, que entrará en vigor mañana jueves. Aún no se tiene información sobre el contenido del acuerdo, y pese a que un alto el fuego a priori siempre es motivo de alegría, la experiencia no invita al optimismo. No nos engañemos, hace unas semanas Hamás e Israel no llegaron a un acuerdo de alto el fuego porque, entre otros motivos, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, se negaba a aceptar tregua alguna si no se producía la liberación del soldado Gilad Shalit –que no se produjo-, secuestrado en 2006 por los terroristas. Ahora, que Hamás exige la liberación de un millar de presos palestinos a cambio de Shalit, algo no cuadra, algo “huele” mal. Si tenemos en cuenta la situación actual del grupo Hamás, fuertemente acorralado por las incursiones militares de Israel en la Franja de Gaza, y su repentina y sospechosa oferta de “paz”, podemos llegar a pensar –y es muy posible que no nos equivoquemos- que los terroristas palestinos están llevando a cabo un plan que tiene por objetivo conseguir tiempo para reponer fuerzas, organizar filas y rearmarse. Máxima cautela, por tanto, la que debe tener el gobierno democrático de Israel. En España, por poner un ejemplo, saben un rato de falsas treguas siempre con el mismo resultado, más muertos. Según algunas informaciones, la supuesta tregua quedaría estructurada en tres fases: a) Un periódico árabe asegura que la primera fase del alto el fuego incluiría la reapertura de los puestos fronterizos de Karni y Sufa, entre Gaza e Israel. b) La segunda etapa comenzaría una semana más tarde y contempla el levantamiento del embargo de mercancías sobre la Franja, exceptuando aquellos productos que Israel considere que pueden ser empleados por los milicianos para fabricar armas, explosivos y cohetes. c) En la tercera fase se abriría el paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, e Israel dejaría de intervenir en los asuntos relativos a este puesto en la frontera. De llevarse a cabo estas tres fases, Hamás habría tenido el tiempo y la tranquilidad necesarias (el ejército de Israel miraría a otro lado mientras durara la tregua) para volver a fortalecerse. Son muchos los muertos que Hamás tiene a sus espaldas como para pensar que renuncia a sus ambiciones y sus deseos de aniquilar al pueblo de Israel por un puñado de presos. Shimon Peres debería tener presente la experiencia vivida por otros países como España. Los terroristas, terroristas son. Fuente y autor: Diario de América Distruibución: PORISRAEL.ORG
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