Reportaje a escritor Israelí
Amoz Oz sobre los intelectuales y el Medio Oriente
Por: Sol Alameda
“No pregunto quién tuvo la culpa, pregunto qué puedo hacer” Amos Oz (nacido
en Jerusalén en 1939) es un escritor comprometido con el proceso de paz
árabe-israelí. Su último libro recoge el periplo del pueblo judío. Pero su
opinión moderada lo coloca en una incómoda posición en su país y fuera de él. En
esta entrevista, ataca a los intelectuales europeos.
Amos Oz, este judío que vive en el desierto, parece un
pionero. Es lo que quiso ser, y fue, cuando, huyendo del destino que le
preparaba su familia, llegó a un kibutz a los 15 años. Cavó la tierra para
construir Israel, arrimó el hombro y se quemó al sol por una idea entonces llena
de romanticismo. Y ahora, con la paz aún pendiente y el camino sembrado de
muertos, la decepción no ha podido con él. Es uno de los principales promotores
del Tratado de Ginebra, escrito por palestinos e israelíes y apoyado por el 40
por ciento de ambas poblaciones, donde se busca una solución para el conflicto.
–Pensaba en el motivo que lo ha llevado a escribir su último libro, la
biografía Una historia de amor y oscuridad, en el momento en que lo ha hecho. Es
una obra literaria que además tiene un interés histórico. ¿Sintió la necesidad
de contarse todo eso a sí mismo o quiso profundizar en la postura del pueblo
judío colocando a los judíos en un plano de igualdad con los palestinos, en
tanto que víctimas?
–Necesitaba contar la historia porque tengo hijos que no conocieron a mis
padres, y ahora tengo incluso nietos que quizá no sepan nunca por qué han nacido
en Israel. En el barrio de Jerusalén en el que me crié había un cartero curioso.
Tenía la costumbre de escribir en los sobres sus propias cartas, antes de
depositarlas en el buzón; nunca abría un sobre, pero escribía cosas como “no
malcríe a sus hijos, no les hace ningún favor”. Cuando estaba escribiendo este
libro me sentía muchas veces como aquel cartero, con una carta de mis padres a
mis hijos, de mis abuelos a mis nietos, de los que nos precedieron a los que
quizá no han nacido aún, y en el sobre escribía cosas de mi vida, mis ideas y
mis avisos sobre las palomas. No es un ensayo disimulado, no es un libro
polémico: es una historia que el mundo está a punto de olvidar. Los europeos la
están olvidando. Los israelíes la están olvidando. Y los palestinos nunca la han
oído. Tenía necesidad de contarla. Para mí, contar historias es como la comida,
el sueño o el sexo; necesito darlo y recibirlo.
–Se diría que quería contar su historia de una vez por todas, lo que se
trasluce en una escritura sincera, sobre todo en las páginas sobre su madre,
quien es el hilo conductor.
–Ella es la heroína del libro, no yo. Por eso me resisto a llamarlo
autobiografía o memorias. Yo no soy más que un personaje secundario, los
protagonistas son mis padres.
–En el libro se ve la persecución del pueblo judío a través de su familia,
desde sus bisabuelos en Rusia. Precisamente, uno de estos bisabuelos dice
desesperado: “Dios nos odia”. ¿Se ha preguntado a qué era debido ese odio hacia
los judíos en tantos lugares y durante tanto tiempo?
–La pregunta de por qué se odia a los judíos no se le puede hacer a un judío. Es
como preguntar a una mujer por qué hay tantos hombres misóginos... Las odian
porque tienen un problema ellos. Y no todo el mundo odia a los judíos. En la
Península Ibérica nos expulsaron, pero antes había una situación idílica.
Incluso en Alemania, a principios del siglo XX, vivían una luna de miel. Quizá
no es bueno para nadie no disponer de un hogar, ser siempre invitado de otros. A
veces, invitados muy bien acogidos, pero siempre invitados. Lo que tiene de
nuevo este libro es el terrible amor de los judíos hacia Europa. Mis padres y
mis abuelos me lo ocultaron. A nadie le gusta hablar a sus hijos de un amante
que los ha rechazado. Tuve que adivinar hasta qué punto querían a Europa.
Tuvieron mucha suerte, porque si Europa no les hubiera expulsado en los años
treinta, los habría matado en los cuarenta. Pero el dolor y el agravio estaban
ahí. Los judíos de países árabes también fueron expulsados. Hay que contar esta
historia no para demostrar que los palestinos no tienen razón, que la tienen,
porque ellos tienen sólidos argumentos a su favor. Yo crecí en una atmósfera muy
nacionalista y militante.
–Es de los pocos que reconocen que los palestinos tienen razón, que ellos
fueron expulsados de su tierra. ¿Cuándo se dio cuenta de esa realidad?
–Creo que todo viene del suicidio de mi madre. Me volví muy suspicaz sobre los
valores y el sentido ético de la familia de mi padre. Cuando rechacé a mi padre,
rechacé sus ideas políticas y me fui a un kibutz.
–Hay un pasaje precioso que no sé si es exactamente biográfico. De niño, está
con su tía en una tienda de ropa. Usted se escapa a la trastienda y se encuentra
en una especie de laberinto de cajas y vestidos. Allí hay una especie de niña
preciosa a la que persigue. Hasta que ve que es una viejecita monstruosa y se
esconde en un armario. Y de ahí lo rescata un viejo árabe y lo devuelve a su
tía. ¿Es un símbolo para usted?
–Todo es auténtico, pero no todo es una confesión. Cuidado. La mitad de lo que
sabemos acerca de otras personas es imaginación. No me refiero a la literatura.
Hablo de mi mujer, mis hijos: la mitad de lo que sé sobre ellos es imaginación.
Así que, al leer este libro, se debe tener en cuenta que la línea entre fantasía
y realidad no existe. La fantasía es muy real. Por ejemplo, cuando escribí sobre
lo que pasaba en el dormitorio entre mis abuelos no pude consultarlos, pero sí a
mis propios genes. Y ellos me lo cuentan porque están dentro de mí. La falta de
rencor que hay en todos los personajes es muy reconfortante... Este libro lo
escribí cuando ya no sentía odio. Durante muchos años odié a mi madre por haber
abandonado a un marido y a un hijo tan maravillosos, como si se hubiera fugado
con un amante. Odiaba a mi padre por ser un idiota que había dejado escapar a
una esposa maravillosa. Y me odiaba a mí mismo porque tenía que ser un monstruo
para que mi madre me hubiera dejado. “Si hubiera hecho mis deberes y hubiera
ayudado con los platos, ella estaría viva todavía.”
–Usted también escribió el libro teniendo presente el valor que tenía como
testimonio la persecución de su propia familia. Después de todo, es un escritor
comprometido.
–En nuestro caso, lo personal y lo histórico no son dos cosas tan diferentes. La
historia es personal. Pero la línea no está clara. Cuando mi madre pasaba sus
noches de insomnio, seguro que también se acordaba de su pueblo, en el que todos
habían sido asesinados. Y ella, en Jerusalén, se acordaba de ellos. ¿Eso es
histórico o personal?
–Según usted, los palestinos tienen que entender que la necesidad de
seguridad que sienten los israelíes es debida al Holocausto y las persecuciones.
¿Esa necesidad de seguridad es en parte una paranoia?
–En primer lugar, los paranoicos pueden tener auténticos enemigos.
–Pero los palestinos, como enemigo, son poca cosa para los israelíes. En
cuanto a capacidad de destrucción.
–Ahora lo explico. Los paranoicos pueden tener verdaderos enemigos, igual que un
hipocondríaco, a veces, puede estar enfermo, y un megalómano, ser un gran
hombre. Israel tiene enemigos reales; no los palestinos, sino el Islam
fundamentalista, Irán, una posible coalición de naciones islámicas fanáticas.
Ese es el auténtico peligro para la vida de cada uno de nosotros. No los
palestinos; ellos son una tragedia cercana, muy cercana, pero no son una amenaza
contra Israel. En eso tiene razón.
–¿Cree que esa diferencia de poder bélico con los palestinos es lo que hace
que Europa se incline en su defensa?
–En parte, porque los europeos se centran sólo en Israel y Palestina. Cuando el
primer ministro de Irán declara que hay que destruir Israel y expulsar o matar a
los judíos, no hay ninguna manifestación en las calles de Madrid. La política
española es que éste es un mundo pluralista y hay países que pueden apoyar el
genocidio, aunque nosotros, no; pero si Irán quiere apoyarlo, tiene derecho a su
opinión.
–Sin embargo, es un moderado en su pueblo. Admite que los palestinos tienen
derechos y promueve el Tratado de Ginebra, que busca una solución para que ambos
pueblos compartan la tierra. No debe sentirse cómodo.
–Mi postura no siempre es fácil. Hay muchas personas que se han convertido en
exclamaciones andantes, en Israel y Palestina, pero también en Madrid. Es muy
fácil ser un eslogan. Yo no pretendo lanzar una reprimenda a los malos, como una
institutriz victoriana. Nuestros intelectuales y los intelectuales occidentales
tienen tradiciones distintas. Ellos son de izquierda, yo también; son
pacifistas, yo también; se opusieron a la guerra de Irak, yo también. Sin
embargo, vivimos en planetas diferentes, porque para ellos lo más importante es
decidir quiénes son los buenos y quiénes son los malos; firman un manifiesto,
expresan su condena, su indignación, su protesta, y luego se van a la cama
sabiendo que están en el bando de los ángeles. Para mí, lo importante no es
saber quiénes son los ángeles. No vivo en un mundo de ángeles y demonios, vivo
en un mundo más complejo. En política, me siento como si llevara una bata de
médico y tuviera ante mí a unos heridos graves por un accidente de coche, todos
ellos llenos de sangre. No pregunto quién ha tenido la culpa, pregunto qué puedo
hacer ahora. Para mí es más fácil dialogar con palestinos pragmáticos que con
dogmáticos pro palestinos en Madrid. Afortunadamente, tengo que negociar la paz
con los palestinos, no con los amigos españoles de los palestinos. Cuando hablo
con colegas palestinos, no los fanáticos, hablamos como dos médicos junto al
lecho de un paciente. A veces no estamos de acuerdo en el tratamiento, pero...
–Pero nunca se pudo llegar a un verdadero acuerdo, aunque hubo momentos en
que se vislumbraba cercano.
–Porque tanto israelíes como palestinos tienen pésimos dirigentes en este
momento. Tal vez es un problema universal, no sólo de Oriente Próximo. Son
dirigentes sin valor, imaginación ni capacidad visionaria. Pero hay una buena
noticia, para variar: la mayoría de los judíos israelíes y la mayoría de los
árabes palestinos están tristemente listos para una solución pragmática. Los
sondeos de opinión lo muestran cada semana. Suelo decir que el paciente israelí
o palestino está bastante dispuesto a someterse a la operación; no le gusta,
pero está listo. Pero los médicos son unos cobardes.
–Usted debe desesperarse al ver cómo pasa el tiempo y se llena de muertos...
–Lo que acaba de decir, para mí, es un lujo. Nunca malgasto el tiempo en decir
que es terrible. Me levanto por la mañana y me pregunto qué puedo hacer. Tomo el
teléfono, llamo a un amigo palestino, veo si podemos dar una respuesta conjunta
al atentado del día anterior. Si podemos aparecer los dos en televisión esa
noche, le sugiero alguna alternativa. Esa es la mentalidad de hospital. Los
intelectuales europeos firman manifiestos, llaman cosas terribles a Bush; yo
también, pero eso no basta. Se lo puede llamar de todo. ¿Y qué? Supongamos que a
Bush le afecta y que esta noche todos los estadounidenses, los británicos y los
italianos se van de Irak. ¿Y entonces qué? Se producirá un genocidio espantoso.
He aquí una tarea para los intelectuales europeos, los intelectuales españoles:
muy bien, que se vayan de Irak, ¿pero qué sugiere usted después? Otra tarea: hay
una simbiosis involuntaria entre la televisión y el terrorismo, porque el
terrorismo significa aterrorizarnos, y lo logran cuando vemos en directo las
imágenes espantosas de Rusia, hace unas semanas. A lo mejor no hace falta que
veamos todas esas imágenes. No estoy sugiriendo que se aplique la censura.
Necesitamos saber todos los detalles. A través de la radio y los periódicos.
¿Pero tenemos que ver toda esa pornografía de sangre? No quiero que los
gobiernos censuren imágenes. La libertad de expresión es sagrada. Pero la
sociedad civil y los intelectuales deberían reflexionar y tomar quizá la
decisión voluntaria de no verlas. Si vemos todo lo que pasa, estamos haciéndoles
el juego a los terroristas.
–Y justificando que ahora Putin tome una serie de medidas que atentan contra
la democracia en Rusia. Utilizando ese terror.
–Sean los gobiernos o los terroristas, la pornografía de la sangre no es
libertad de expresión. Lo que yo quiero es tener toda la información que sea y
saber de forma inmediata qué sucedió, cuánta gente, cuál es la situación... Por
eso es una tarea para los intelectuales: ¿dónde poner el límite? Yo no lo sé.
Pero, en vez de gritar “¡Bush, al infierno!”, “¡Sharon, asesino!”, “¡Putin,
dictador!”, ¿no pueden hacer los intelectuales un poco de trabajo intelectual?
–En su libro se habla con nostalgia de las intenciones de los primeros judíos
que poblaron Israel. Cuando llegaron sus abuelos y todos los que querían
implantar el socialismo; cuando su padre, en el momento en el que se reconoce el
Estado de Israel, llora y dice: “Por fin tenemos una tierra, un Estado donde
estar”. ¿Aquel sueño se fue estropeando con el paso del tiempo?
–Hay una verdad que es universal, no sólo israelí: los sueños y las fantasías,
cuando se hacen realidad, son decepcionantes. Israel es un sueño hecho realidad:
un poco gris, un poco sucio, un poco raído, y a veces ni siquiera huele bien.
Pero es lo que ocurre con cualquier sueño. Ocurre cuando uno escribe una novela.
La novela que uno tiene en la cabeza es mucho mejor que la que acaba haciendo. O
cuando se planta un jardín o se hace realidad una fantasía sexual. El sueño de
mis padres era un sueño mesiánico: crear un paraíso ético, como el sueño de los
profetas. Pero a la mañana siguiente hay problemas con el alcantarillado, y
resulta que nuestro amante ronca cuando duerme. La diferencia entre mi madre y
yo es que ella creció con un menú muy romántico: grandes sueños, un gran amor,
una gran vida poética... Y esa dieta la mató. Es muy peligrosa, sobre todo
cuando uno se vuelve adicto a diversos tipos de idealismo. Se puede morir por
una sobredosis de sueños románticos. Son como una droga. En cambio, yo soy un
hombre prosaico.
–Me encantaría leer los cuentos que su madre le contaba de niño.
–Mi madre era mejor escritora que yo, pero, en cierto sentido, escribió a través
de mí. A eso me refería cuando decía que ahora invito a los muertos a mi casa.
En el libro hay un núcleo radiactivo que es su muerte. Todo el relato se mueve
en círculos alrededor de su muerte. A veces se aproxima y a veces se aleja,
hasta las últimas páginas. Me costó mucho crear esta estructura. ¿Cómo hacer las
modulaciones entre una conversación con Ben Gurion, las fantasías e historias de
mi madre, la vida en Israel hace 90 años, la cultura del kibutz y mi vida actual
en Arad, además de la mujer que me enseñó lo que era el sexo? ¿Cómo orquestar
todo eso? Era un enorme problema musical. La gente me pregunta si me costó mucho
hacer una confesión. Confesarse no es nada al lado de crear una estructura y la
combinación artística capaz de armonizar todas esas cosas.
–Debió de sentirse satisfecho al terminar.
–Eso es quedarse corto. Cuando estaba escribiéndolo pensaba que no iba a
conseguirlo, que iba a acabar conmigo. Tuve enormes dificultades con la
composición. Y es un libro escrito por un novelista, no es una memoria
cronológica. Lo construí como una sinfonía.
–Me gustaría hablar de cómo se repiten las cosas. Los maltratadores suelen
ser tipos que fueron maltratados o que vieron maltratar. ¿Hasta qué punto, con
el muro que está construyendo Sharon, se está imitando la memoria colectiva del
sufrimiento del Holocausto...? ¿Qué diferencia hay entre el gueto polaco y el
muro actual?
–No es una buena comparación. A los judíos los encerraron en el gueto para que
fuera más fácil detenerlos y matarlos. En la actualidad existe un muro entre
Europa y Africa. Cada puesto de control de pasaportes es un muro. Pero lo que
está construyendo Sharon no es un muro entre Israel y Palestina, sino en medio
de Palestina. Si se tratase de construir una muralla entre dos vecinos que se
llevan mal, diría: muy bien, constrúyala entre mi jardín y el de los palestinos.
El poeta Robert Frost escribió que “buenas vallas hacen buenos vecinos”. Pero un
buen muro es el que se levanta entre mi jardín y el del vecino, no en medio de
su jardín. Sharon lo está construyendo donde no debe. No tiene nada que ver con
el gueto, pero lo levanta para quitarles algo a los palestinos. Cuando uno vive
en un barrio peligroso pone rejas en las ventanas, es legítimo; pero si
aprovecha para quitarle un dormitorio al vecino, hace mal. Más trabajo para los
intelectuales europeos: ¿qué muro es legítimo y cuál no lo es? Decir “abajo
todos los muros” es infantil. Perdone, estoy utilizándola para pedir a mis
aliados históricos, la gente de izquierda, que cambien su postura, que hagan sus
deberes y propongan ideas constructivas.
–¿Y qué les dice a los norteamericanos?
–Lo mismo. La vida no es Hollywood, no consiste en buenos y malos. En Estados
Unidos hay gente que ve el mundo en blanco y negro, y, por tanto, envía sus
ejércitos a luchar. No son tan distintos de algunos intelectuales europeos que
también ven el mundo en blanco y negro, pero en sentido opuesto. Y no tienen
ejércitos que enviar. Ni siquiera en los poquísimos casos en los que estaría
bien hacerlo, como en estos momentos en el sur de Sudán, o en Kosovo hace años.
–Y, al fin y al cabo, los europeos lo estropearon y ellos deben arreglarlo,
¿no? Son los culpables de la situación del mundo árabe, que fueron sus colonias.
Y también del Holocausto judío...
–Por supuesto. Árabes y judíos fueron víctimas de los europeos de maneras
distintas. Los árabes, mediante el imperialismo y la explotación, y los judíos,
mediante la persecución, la discriminación y, al final, el asesinato en masa.
–En la Alemania de principios del siglo XX, los judíos que llegaban del este
querían aprender alemán, ser asimilados por la cultura y contribuir a ella. De
hecho, en la cultura centroeuropea se produjo el mestizaje. Luego, todo se
hundió...
–No voy a caer en la trampa de insultar a Europa. Ya no soy europeo, pero soy
hijo de judíos a los que Europa rechazó. Hace 70 u 80 años, los judíos eran los
únicos europeos de Europa. Los demás eran patriotas españoles, o patriotas
polacos, o patriotas búlgaros. Mis padres y abuelos eran europeos, políglotas, y
soñaban con una Europa unida. Por eso les etiquetaron de cosmopolitas, que era
la palabra más terrible tanto en el vocabulario fascista como en el comunista.
También les llamaban parásitos, porque eran intelectuales. ¿Por qué? Porque
deseaban ser europeos. Mi padre decía, con triste sentido del humor, que en
Checoslovaquia había tres nacionalidades: los checos, los eslovacos y los
checoslovacos, que eran los judíos. En Yugoslavia, nueve nacionalidades:
serbios, eslovenos, croatas, yugoslavos... Tardé muchos años en comprender qué
broma tan amarga debía de ser aquella, cuánto dolor ocultaba.
–¿Y qué va a pasar ahora?
–Que israelíes y palestinos llegarán a un acuerdo tristemente pragmático: habrá
un Estado de Palestina al lado del de Israel; sin luna de miel ni historia de
amor, pero viviremos como vecinos civilizados. No sé cuándo llegará, pero puedo
prometer, en nombre de israelíes y palestinos, que si Europa tardó más de mil
años en acabar con las guerras y crear la CE, nosotros lo haremos más de prisa y
derramaremos menos sangre que Europa. Tengan un poco de paciencia y no tengan
una actitud de condena, indignación, paternalismo... No nos digan que somos
terribles. Traten de ayudar. Den a las dos partes toda la empatía que puedan.
Eso es lo que hago en mi libro, no juzgo quién era bueno y quién malo entre mi
padre ymi madre. Escribo sobre los dos, con toda la empatía de la que soy capaz.
A veces con ironía, pero siempre con empatía.
–En la época de Rabin y Peres seguían levantándose asentamientos ilegalmente.
Los palestinos tienen un gobierno corrupto. No sólo hay una desconfianza mutua
que hace que parezca imposible llegar a un acuerdo, tampoco vistos desde Europa
ofrecen ustedes garantías...
–Existe la idea sentimental de que primero hay que construir la confianza entre
las partes y después acordar la paz. Es todo lo contrario. Primero hay que
firmar un contrato con los dientes apretados y después construir la confianza.
Cuando existe confianza mutua no hay necesidad de contrato. Con los palestinos,
Israel necesita un contrato muy detallado, y ambas partes necesitarán garantías
de un tercero –Europa, Estados Unidos–, porque no existe esa confianza. Pero el
contrato es lo primero. De nuevo habla el médico del hospital.
–En la última época de Clinton se llegó a anunciar que había un acuerdo. Era
parecido a lo que presentaron en el Tratado de Ginebra. ¿Qué pasó al final?
–Que los líderes de las dos partes no tuvieron el valor suficiente para hacer lo
que sabían que tenían que hacer. Con el tratado intentamos crear un modelo de
acuerdo de paz. No tenemos ninguna autoridad; hemos hecho una labor de
intelectuales: escribir una receta. Que el paciente se tome luego la medicina o
no... Pero, por lo menos, hicimos una sugerencia que abarca todos los aspectos
en disputa y permite un compromiso, aunque no sea muy feliz. Compromiso en el
sentido de concesión, de encontrarse con el otro a medio camino. El Tratado de
Ginebra cuenta con el apoyo del 40 por ciento de la población, tanto en Israel
como en Palestina. No es suficiente, pero es mucho. Cientos de miles de
personas, en las dos partes, firmaron un manifiesto en el que decían que aceptan
una solución con dos Estados. Hay que hacer las cosas con tiempo y paciencia, no
podemos hacer milagros.
–¿Qué va a pasar con los ortodoxos, los que están en los asentamientos?
–No hay duda de que lo pasarán muy mal, porque para ellos es el fin del mundo.
Pero son minoría en Israel.
–Los primeros judíos que llegaban a Israel, como su familia, no tenían mucho
que ver con los que siguen llegando. Entonces, en Israel había más profesores
que alumnos, hablaban varios idiomas.
–Aquélla sigue siendo la sociedad más discutidora del mundo. La gente discute
sin cesar. Todo el mundo habla y nadie escucha. Yo escucho a veces porque vivo
de ello; pero la gente habla, tiene ideas. Todo el mundo es un mesías, todo el
mundo es un profeta. Esos son los genes de los primeros israelíes, aquellos
europeos que escribían una carta a Stalin, con una copia para el Papa, llena de
ideas sobre cómo transformar el mundo para que todos fueran felices. Esos sueños
siguen existiendo en la sociedad israelí. Lean nuestra literatura y sabrán más
sobre nosotros. España y nosotros tenemos que hablar no sólo sobre Sharon,
Arafat, Aznar o Moratinos. Existen muchos genes judíos en las culturas ibéricas
y muchos genes ibéricos en la cultura judía. Es intolerable que el único tema de
conversación entre nuestros países sea Sharon o los asentamientos. Si leen
nuestros libros y nosotros leemos los suyos, vamos a hablar sobre cosas
profundas. La vida es demasiado corta para pasarla siempre en el mundo de la
CNN.
–Entonces, hágame un resumen de cómo vislumbra el futuro inmediato.
–Israel tiene que abandonar los sueños de gloria bíblica y conformarse con un
hogar reducido. Los palestinos tendrán que decir adiós al sueño de la Palestina
anterior al año 1947. Tendrán un apartamento con un salón y un dormitorio, y
tendrán respeto. Debemos dividir la casa en apartamentos. Los checos y los
eslovacos lo hicieron sin derramar sangre. Se puede hacer.
El escritor israelí Amos Oz defiende la libertad de ironizar
JERUSALEN (Del Corriere della Sera).- "¡Pretenden imponer la
sharia en Europa! Absurdo, pensábamos que al menos entre nosotros, los
occidentales, las guerras religiosas habían quedado sepultadas bastante antes
del siglo XX, pero han vuelto a aparecer a principios del siglo XXI, como si
hubiéramos vuelto al siglo XI. Un retroceso a la oscuridad del profundo medioevo
de 900 años atrás."
Amos Oz es un luchador. Escritor, defensor a ultranza de la libertad de
pensamiento, fundador de Paz Ahora en la época de la invasión israelí al Líbano
en 1982, no vacila en demostrar el mismo entusiasmo, ya sea por el diálogo con
el mundo árabe como para defender lo que denomina "la libertad de ironizar sobre
las religiones, incluyendo la religión musulmana".
-¿Publicaría la caricatura danesa "inculpada"?
-No veo que haya problema. En ese punto deberíamos estar atentos a las
consecuencias de la censura. Y en particular porque todo este asunto no se trata
en realidad de la santidad de la religión ni de la dignidad del profeta Mahoma.
Es más bien un ataque intolerante del fanatismo y de la violencia. Todos somos
víctimas de un ultimátum lanzado por fanáticos.
-Otro escritor israelí, Avraham Yehoshua, ha criticado en una entrevista la
publicación de la caricatura, en nombre de la coexistencia pacífica. ¿Qué opina
usted?
-Querría preguntarle a mi amigo Yehoshua si aquí, en Israel, queremos censurar
todo lo que hiere los sentimientos de los hebreos ortodoxos. Pero no se trata
tan sólo de un tema de sensibilidad religiosa, porque son valores sagrados los
que no pertenecen a la fe. Por ejemplo, para una feminista el cuerpo de una
mujer es sagrado y una publicación con desnudos femeninos representa una suerte
de sacrilegio. Los fanáticos no sólo quieren proteger lo que para ellos es
santo, sino que además pretenden imponerle al resto ese mismo criterio de
santidad. Es la lógica de la dictadura, el triunfo del totalitarismo.
-Entonces ¿nada de censura?
-Si alguien decidiese publicar un periódico que no ofendiera a nadie, la
publicación tendría que limitarse al pronóstico meteorológico. E incluso así,
siempre alguien objetaría las predicciones.
-La Santa Sede ha definido la ilustración en cuestión como una "provocación
inaceptable".
-La historia de la crucifixión de Cristo es considerada por muchos judíos como
una provocación directa, que ha alimentado el antisemitismo durante dos mil
años. El hecho de que muchos judíos consideren a Jesús como un simple hombre
hijo de hombres es una provocación para muchos cristianos. Cada religión
representa una provocación para las otras religiones. La vida está colmada de
provocaciones. La manera de enfrentar esa provocación es superarla, no
censurarla. Y si alguien se ríe de uno, te conviene hacer lo mismo con los de
él. Se puede responder a la ironía con ironía.
-¿La suya no es una utopía liberal, inexistente?
-Los líderes religiosos palestinos acusan a Occidente de hipocresía. Dicen: "¡Se
arrogan el derecho de ironizar sobre Mahoma, pero acusan a cualquiera que pone
en duda el Holocausto!". No es cierto. En Israel hay centenares de chistes sobre
el Holocausto, un humor negro que apareció a partir de 1945.
ENTREVISTA-Bush: EEUU
defendería a Israel de Irán Por Steve Holland
NASHVILLE, EEUU (Reuters) - El presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, prometió el miércoles que su país defenderá a Israel
frente a Irán si es necesario y acusó al mandatario de ese país, Mahmoud
Ahmadinejad, de emitir "comentarios amenazantes" contra los judíos.
En una entrevista con Reuters a bordo del avión presidencial Air Force One,
camino a Nashville, Bush dijo también que ve una "muy buena posibilidad" de que
el directorio de la Agencia Internacional de Energía Atómica refiera el caso de
Irán al Consejo de Seguridad de la ONU para posibles sanciones.
"Estoy preocupado por una persona que, primero, trata de reescribir la historia
del Holocausto, y segundo, ha dejado claro que sus intenciones son destruir
Israel," dijo Bush.
"Israel es un aliado sólido de Estados Unidos, saldremos a la defensa de Israel
si fuera necesario. Entonces este tipo de comentarios amenazantes es
perturbador. No sólo es perturbador para Estados Unidos, es perturbador para
otros países del mundo también," agregó.
Consultado acerca de si eso significaba que Estados Unidos se levantaría en
defensa de Israel militarmente, Bush dijo: "Puedes apostar que defenderemos a
Israel."
Ahmadinejad consiguió la condena internacional por su retórica en contra de
Israel en las últimas semanas, que incluyen haber dicho el Estado judío debía
ser borrado del mapa y también poner en duda el Holocausto.
Irán está bajo presión por su programa nuclear. Teherán insiste en que está
destinado a desarrollar energía y Estados Unidos y otras potencias mundiales lo
acusan de tener intenciones de fabricar armas nucleares.
Al ser consultado sobre si pensaba que la Agencia Internacional de Energía
Atómica (IAEA, por su sigla en inglés) remitirá a Irán al Consejo de Seguridad
de la ONU, Bush afirmó: "La IAEA debe observar los hechos y escuchar
cuidadosamente los argumentos, y hay una muy buena posibilidad de que lo haga."
Los cinco miembros permanentes del Consejo, incluyendo a los reticentes Rusia y
China, acordaron esta semana solicitar al organismo de control nuclear de la ONU
que remita a Irán a Nueva York en forma inmediata.
Bush también dijo que había conversado con el presidente ruso, Vladimir Putin,
sobre Irán y que no diría cómo se siente el mandatario respecto a la remisión al
Consejo de Seguridad: "El (Putin) entiende la amenaza, y compartimos el mismo
objetivo."
El directorio de la IAEA decidirá en una reunión de emergencia que se celebrará
el jueves en Viena si reporta a Irán al Consejo de Seguridad.
NASHVILLE, EEUU (Reuters) - El presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, dijo el miércoles que Hamas debe cambiar su actitud frente a
Israel y abandonar las armas, como condiciones para que su gobierno respalde una
administración palestina liderada por ese grupo islámico.
En una entrevista con Reuters a bordo del avión presidencial Air Force One,
rumbo a Nashville, Tennessee, Bush trazó las condiciones para un compromiso de
Estados Unidos con Hamas, que obtuvo una contundente victoria en las elecciones
parlamentarias palestinas de la semana pasada.
"En orden a que Estados Unidos apoye a un gobierno palestino liderado por Hamas,
Hamas debe cambiar su plataforma partidaria, su manera de pensar y abandonar a
esos grupos armados, así como su actitud desafiante hacia Israel," dijo Bush.
La administración de Bush dijo en varias oportunidades desde el triunfo de
Hamas, sobre la largamente dominante facción Fatah, que el grupo debe cambiar su
postura.
Hamas, que juró la destrucción de Israel, rechazó el miércoles el pedido de Bush
de abandonar las armas.
La victoria de Hamas tomó a los políticos estadounidenses por sorpresa y
actualmente están evaluando qué pasaría si Hamas consiguiera una amplia
participación en el gobierno.
Bush instó a no renunciar al presidente palestino, Mahmoud Abbas, quien ha sido
un aliado de Estados Unidos en el proceso de paz, pero cuyo partido Fatah obtuvo
una abrumadora derrota.
"Hamas tiene que tomar una decisión y esa decisión es si será un socio en la paz
o no y no puedes ser un socio en la paz si parte de tu plataforma es la
destrucción de Israel. Tampoco puedes ser un socio en la paz si parte de tu
partido tiene una afiliación terrorista, grupos armados," dijo Bush.
Aunque Hamas rechazó las demandas de Estados Unidos, Bush dijo que para el grupo
militante era posible cambiar y que tiene la responsabilidad de hacerlo para
mejorar la vida de los palestinos.
"Muchos de ellos se presentaron al cargo sobre una plataforma que decía 'estamos
contra la corrupción, estamos a favor de mejores escuelas y mejores hospitales'.
En las plataformas no vi a mucha gente diciendo 'vote por mí, estoy a favor de
la guerra,"' dijo Bush.
"Se presentaron con una plataforma de una 'mejor vida'. Y para que eso se haga
realidad, cuando lleguen al gobierno deben proporcionar una mejor vida y no se
puede dar una mejor vida si parte de su plataforma dice 'voy a destruir a mi
vecino,"' agregó.
Bush argumentó que no debe estar en el interés de Hamas tener un brazo armado
que refuerce su voluntad.
"La seguridad debe servir a todos. La seguridad no debería ser parte de un
partido, la seguridad tiene que ser parte de la responsabilidad de un Estado
para proteger a todo el pueblo, más allá de su partido político, más allá de sus
creencias religiosas," concluyó Bush.
(AJN) Eugenia Unger, tiene 79 años, sobrevivió a Auschwitz y al
ghetto de Varsovia, asegura que nunca pudo olvidarse de Auschwitz, que lo
tiene muy marcado a fuego, que es algo que nunca puede cicatrizar” . El relato
del horror también fue la vivencia del campo de concentración :“ En Auschwitz
estaba muy resignada, creo que nos tiraron algo para que no estemos
concientes, estaba rodeado de 7 hornos crematorios, había colas y al tiempo
salía fuego y humo”.
“
Con Auschwitz y todo lo pasado estoy conviviendo constantemente, para mi es
difícil de superarlo por todos los medios pero es imposible, lo volqué en dos
libros, uno muy reciente, “Después de Auschwitz, renacer de las cenizas”,.
“ Nunca puedo olvidarme de Auschwitz, tengo todo grabado, nos dejaron marcas, no
solamente en los brazos, también en todo el cuerpo que nunca se pueden
cicatrizar, es todo muy sangriento”.
“ Quiero contar una intimidad, hace pocos días, me saqué la ropa y me acordé de
mi mamá que a los 36 años fue llevada a las cámaras de gas y yo ahora casi a los
80 años me miré y me pregunté ¿ cómo es posible que yo todavía siga viva?,
estuve 2 años en Auschwitz y es algo casi mágico, muchas veces me pellizco para
ver si es verdad, si es real”.
“ Hay muchas cosas que me cuestan hasta el día de hoy, me cuesta comer carne
asada, me cuesta entrar a una pizzería, porque todo me hace pensar en los
agujeros que viví, casi en el fin del ghetto de Varsovia, en el bunker, no se
como puedo soportar tanto dolor, es una joroba que uno lleva consigo mismo, la
que tenemos todos los sobrevivientes “.
“ En Auschwitz estaba muy resignada, creo que nos tiraron algo para que no
estemos concientes, estaba rodeado de 7 hornos crematorios, había colas y al
tiempo salía fuego y humo”.
“ Nadie sabía cuando iba a la cámara de gas, era algo que vivíamos
constantemente, pensábamos que un día todo terminaría y que nuestro fin estaba
allí, que no había otra opción “, es el relato del horror soportado.
“ Después dela guerra, siempre quise hacer algo, no
pude. Quise viajar a Israel y el Mandato Británico no nos permitió la entrada .
También pase por un campo de refugiados donde dormí tres años en el suelo
comiendo poco”, cuenta sus penurias.
“ Después de la guerra, volví a Polonia a buscar a mi familia, estuve otros 3
años durmiendo en la calle, pidiendo limosnas, hasta se me ocurrió volver a
Auschwitz, allí estaba mi lugar, era algo innato, es casi volver a que lo
asesinen”, sorprendió Unger.
“ La vida de un sobreviviente es muy difícil, tenemos una carga muy pesada,
tanta, tanta carga sobre la espalda ( lo repite). La marcha de la muerte. No se
como podemos vivir una vida normal, escribir libros “.
“ A los sobrevivientes nos sacaron todo: bienes, familia, la adolescencia, casi
la vida, esa es mi lucha “.
“ Siento que muchos hicieron un negocio grande de la Shoá, oficinas, abogados”,
se lamenta y dice con total seguridad.
“ Tengo la imagen de los nazis y sus bombardeos desde chiquita, eso fue hace más
de 50 años, pero fue el siglo anterior, no es tanto tiempo”, recuerda.
“ A Saramago, a los negadores, no los puedo entenderles. Les pregunto ¿ por qué
no se enfrentan a un grupo de sobrevivientes?. Que les cuenten que hacía la
basura nazi, con pelos hacían colchones, barbaridades. Con las pieles de los
muertos fabricaban cosas”.
“ ¿ Cómo es posible que haya tantos negadores diciendo que fue mentira, habiendo
todavía gente que lo sufrió, con marca sobre sus brazos?, dice compungida.
Es allí donde surge la pregunta imposible de pasar por alto sobre el presidente
iraní : “ Le hubiera respondido con pocas palabras : asesino, ignorante”.
Lamentablemente nos toca vivir casi como un vecino, estamos rodeados de
ignorantes, a los que Dios les dio tanta ignorancia, pero con el petróleo que
tienen compran el mundo, desgraciadamente”.
“ Nunca nos van a pagar lo que nos pasó, todo el mundo sabía y calló, nadie
quiso escuchar”, se lamenta.
“ Tengo tanta bronca, hasta Estados Unidos, sabía, nunca bombardearon las vías
“.
“ Si tuviera otra vida, no se si soportaría tanto dolor, perder a toda la
familia y que haya gente que diga que fue mentira, un escritor tan importante
como Vargas Llosa, con un yerno judío, quisiera saber que siente si le sacan los
hijos, ,los nietos y los quemen, así entendería y creerlo”.
“ Me dolió lo que hicieron con Eichman, yo lo hubiese ido cortando y poniéndole
sal, para que sufra, que le duela, como nos duele nuestro cuerpo” .
“ Los sobreviviente cuando nos encontramos, nos sentimos hermanos, es unir el
dolor, tenemos el mismo idea, nos une la guerra, lo que perdimos “.
También Eugenia Unger, reflexionó sobre la declaración de la ONU : “ La
declaración llega tarde, pero no importa, es mejor tarde que nunca, yo todavía
puedo vivirlo y homenajear a los 6 millones de hermanos que fueron masacrados .
Me alegra mucho que lo estén haciendo . Es esencial, es algo que va a ser
mundial, para que no se olvide, para que no suceda nunca más “.
“ Tenemos que agradecer que tenemos un país hermoso como es Israel, tenemos que
bendecirlo y rogar a Dios que nadie, nunca más haga lo que se hace con nosotros
“
Con lágrimas dice: “ Había tanta cultura, mayormente en Europa, tanto judaísmo,
fue tan grande el antisemitismo que nos permitía vivir unidos, nadie aceptaba a
los judíos, es un dolor que se suma”.
Entrevista al Presidente Israelí Moshé Katsav: "No podemos permitir que un país
totalitario y exportador de terrorismo como Irán tenga capacidad nuclear"
Vive, como todos sus compatriotas, pendiente de la evolución de Ariel Sharón.
Está orgulloso de la respuesta de los políticos israelíes y de un pueblo que ha
demostrado estos días su madurez democrática. No es tiempo de celebraciones pero
concede enorme significado al vigésimo aniversario, el día 17, del
establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y España.
JERUSALÉN. El jefe del Estado de Israel sabe que su país se
encuentra en estos momentos ante una encrucijada de notable complejidad. Los
desafíos inmediatos son de gran trascendencia (elecciones legislativas
palestinas el 25 de enero; comicios hebreos el 28 de marzo; oportunidad de oro
para un acuerdo con los palestinos o quizás para una tercera Intifada; programa
nuclear iraní; crisis del régimen sirio; amenaza permanente del terrorismo
internacional) y para afrontarlos se necesita un líder fuerte y determinado, con
el respaldo mayoritario de los ciudadanos. Sharón lo era pero está en coma y su
carrera política parece finiquitada. Cree que Ehud Olmert puede ser un sucesor
más que digno. De todo ello y de las relaciones de su país con España 20 años
después habla ahora.
-Ariel Sharón no formará ya parte del futuro político de Israel. ¿Cuál es su
legado?
-Sharón pertenece a la generación de los fundadores del Estado, de los líderes
visionarios que asumieron la responsabilidad histórica de dotar de soberanía al
pueblo judío. Para nosotros, 58 años después de la independencia, es muy obvia
la existencia de un Estado judío, que judíos de todo el mundo vinieran a su
patria pero entonces no lo era tanto y ellos, hombres y mujeres como Sharón, lo
consiguieron. Sharón dirigió al Ejército, marcó las relaciones diplomáticas de
Israel, sirvió como ministro en muchos departamentos... Desde hace muchos años
es un ejemplo para las nuevas generaciones de israelíes.
-Pese a la ola de simpatía actual hacia Sharón, el primer ministro israelí no
siempre ha sido tan querido entre sus propios compatriotas. ¿Cómo explica esa
transformación?
-Conozco a Sharón desde hace más de 25 años. Hemos trabajado juntos en muchos
Gobiernos, en el Likud. Creo que aquellos que criticaban con tanta dureza a
Sharón en el pasado lo hacían porque no conocían al verdadero Ariel Sharón. Por
eso no me sorprende que su popularidad sea hoy tan grande.
- ¿Qué futuro político inmediato le espera a Israel, con las elecciones
previstas para el 28 de marzo y su primer ministro incapacitado en el hospital?
-Nunca las diferencias políticas en Israel en economía, asuntos sociales,
seguridad, relaciones con los palestinos y con los árabes fueron tan pequeñas
como lo son hoy. Y no por la enfermedad de Sharón. Este proceso comenzó con el
desenganche de Gaza en agosto. Vivimos pues una situación única en la historia
de la sociedad israelí. Además la campaña electoral, debido a la hospitalización
de Sharón, va a ser mucho más respetuosa y moderada, más cercana al ciudadano,
se va hablar de lo que la gente quiere oír no de lo que los políticos quieren
decir de manera oportunista o demagoga.
-No hay sólo elecciones israelíes a la vuelta de la esquina sino palestinas
mucho antes. ¿Es usted favorable al voto de los palestinos de Jerusalén
Oriental?
-Debe haber al respecto un consenso nacional y si así se adopta, adelante. Pero
la posibilidad y el derecho de votar no tienen absolutamente nada que ver con el
tema de la soberanía palestina sobre Jerusalén Oriental.
-Israel exige a Mahmud Abbas que desmantele a Hamás y otros grupos radicales
palestinos pero el presidente palestino cree que ello podría desencadenar una
guerra civil en Gaza y Cisjordania. ¿Comprende el presidente de Israel la
compleja situación del presidente palestino?
-No creo que haya riesgo alguno de guerra civil entre los palestinos. La
Autoridad Nacional Palestina está comprometida con los Acuerdos de Oslo, en los
que Yaser Arafat aceptó y firmó contra la participación de grupos terroristas
palestinos en elecciones palestinas. En la Hoja de Ruta, en su primer párrafo,
la ANP se comprometió a desmantelar a las organizaciones terroristas. No es de
recibo que Hamás o el Yihad Islámico, que se dicen partidos políticos, tengan un
ejército propio y utilicen la violencia y el terror. Si Hamás quiere participar
en las elecciones debe dejar las armas. El presidente Abbas, elegido libre y
democráticamente líder del pueblo palestino, debe dar un paso al frente y
demostrar su voluntad de acabar con el conflicto y eso pasa inexorablemente por
el desarme de los grupos terroristas y por la imposición de la ley y el orden.
-Los sondeos electorales pronostican un gran resultado para Hamás. ¿Qué pasa
si gana Hamás o si se incorpora a un nuevo Gobierno palestino? ¿Negociará Israel
con dicho Ejecutivo?
-Hamás niega el derecho a existir de Israel. ¿Cómo, qué podemos negociar con
ellos? Si Hamás proclama el derecho a existir de Israel (como hicieron en su día
Arafat o Abbas) y renuncia a cualquier acto de violencia, Israel negociaría con
Hamás. Mientras no lo haga no hay nada que hacer.
-¿Estamos más cerca de una tercera Intifada o de la paz entre Israel y los
palestinos?
-Estamos antes una oportunidad histórica de oro. Tenemos un socio para la paz
(Abbas, y nunca dijimos eso de Arafat); hemos evacuado 25 asentamientos judíos y
nos hemos retirado de Gaza; la comunidad internacional está decidida a llevar el
proceso a buen puerto... No somos enemigos de los palestinos; los verdaderos
enemigos de los palestinos son Hamás y el Yihad Islámico. Si se pone fin al
terrorismo, la paz, que podemos tocar con los dedos, podría alcanzarse muy
pronto. Pero después de estos cinco últimos y terribles años, en los que ha
habido más víctimas israelíes que en todas las guerras de nuestra historia, no
vamos a tolerar ni un muerto más: si continúan con el terrorismo, lo
combatiremos con todas nuestras fuerzas.
-Según informes de la Inteligencia Militar israelí, el año 2006 va a ser muy
duro en Oriente Próximo. Hay varios frentes abiertos. Vayamos por partes. Usted
nació en Irán, en la misma ciudad que el ex presidente iraní Mohamed Jatamí.
¿Está Israel dispuesto a actuar con algo más que las palabras contra el programa
nuclear iraní?
-No soy culpable por haber nacido en Irán. Bromas aparte, me irrita que esa
pregunta siempre nos la hagan a los dirigentes israelíes. Deberían hacerla
ustedes al mundo libre, a los líderes internacionales: ¿Están dispuestos a
aceptar un Irán con armas nucleares? Es verdad que supone una amenaza para
Israel pero también para el resto del mundo. Irán no tiene un enemigo real (Irak
ya no existe en ese sentido); es un país rico, no necesita invertir en ese tipo
de proyectos sino en reducir la extrema pobreza de muchas de sus regiones.
Nosotros no tenemos conflictos de intereses con Irán, no compartimos fronteras
pero no podemos permitir que un país totalitario y exportador de terrorismo
internacional tenga capacidad nuclear. Sería el primer paso para que bombas
atómicas, por ejemplo, acabaran en manos de los terroristas de Hizbolá, de Hamás,
de Al Qaida...
-¿Apuesta Israel por un cambio de régimen en Siria?
-Queremos fronteras tranquilas, no queremos un clima bélico con nuestros
vecinos. Por desgracia, el nuevo líder sirio, Bashar al-Assad no tiene la misma
capacidad de mando ni de responsabilidad que Hafez, que su padre, que era
nuestro enemigo pero tenía esas virtudes. Siria coopera con el terrorismo
internacional, con Hizbolá, con Irán, con Hamás... No nos inmiscuimos en los
asuntos internos de Siria, con quien queremos firmar la paz, pero mientras
esperamos ver allí un líder responsable como lo fue Hafez al-Assad.
GENERAL DAN
HAREL:nunca nadie dijo
que cuando salgamos de Gaza se detendría el terrorismo
Israel salió airoso de la desconexión, que era
una prueba a su democracia. Pero sabía que no se llegaría a guerra civil.
A los palestinos, advierte: "si no combaten el
terrorismo, estarán perdiendo para si mismos una gran oportunidad."
Por Ana Jerozolimski-Jerusalem
Hace más de 30 años que es oficial en las Fuerzas de Defensa de
Israel, pero el General
Dan
Harel es consciente de que le llaman hoy "el General de la Desconexión" (en
hebreo- "aluf hahitnatkut"). "Hice algunas cosas antes"-aclara con una sonrisa.
En su calidad de jefe del Comando Sur-que incluye bajo su jurisdicción la Franja
de Gaza- tuvo que preparar a las tropas israelíes que participaron en la
retirada de dicha zona y en la evacuación de la población civil de los 21
asentamientos de la región y de aquí la "etiqueta" que se le ha pegado. Tras dos
años y medio en el Comando Sur y 30 como oficial profesional en el ejército, no
duda en hablar de la Desconexión de Gaza como la misión más difícil que haya
cumplido jamás.Ahora, viaja a Estados Unidos, a
desempeñarse como nuevo Agregado Militar en la Embajada de Israel.
P: ¿Le alegra o le molesta quedar grabado en la memoria
pública como "el General de la Desconexión"?
R: Puedo comprenderlo, pero
quisiera recordar que he hecho otras cosas antes.. Aún así soy consciente de la
importancia que la desconexión ha tenido para Israel y del impacto y la
impresión que esta misión ha dejado en Israel y por ende comprendo por qué es
natural que me llamen así.
P: Por más que sus ideas personales sobre ese plan no pueda
compartirlas, como oficial, con el público,eso no
significa que usted no haya sido consciente de la gran polémica que envolvió
este paso dado por el gobierno, en el seno de la población israelí.Y mi pregunta es si acaso complica o dificulta cumplir la misión
encomendada, cuando ello se lleva a cabo en medio de tanta polémica a nivel
nacional.
R: Claro que es problemático.No podemos desconectarnos de lo que sentimos.Y
dicho sea de paso, no tengo problema alguno en hablar de lo que sentí como
oficial, al llegar a l frente de las tropas al lugar , a cumplir esta misión tan
compleja y amarga que nos fue encargada.La sensación
era muy difícil, nada sencilla, quizás de la misión más difícil y compleja que
haya tenido que cumplir hasta ahora en mis años en el ejército.Y al mismo tiempo, tenía la determinación de cumplirlo en la forma en que
el Estado lo decidió.Eso no se vio perjudicado por
los sentimientos personales, tan duros. Tuvimos que hallar el camino de combinar
ambas cosas y creo que lo logramos.
P: ¿Cuánto realmente se puede separar los sentimientos y
las opiniones políticas personales de lo que se concreta en el terreno? Supongo
que tendrá sus opiniones, sus pensamientos y sus sentimientos también cuando del
otro lado en el operativo , hay palestinos.¿Pero es más difícil cuando aquí ,
cuando es un operativo "contra" sus propios hermanos?
R: Hiciste bien en decir ese
"contra" acompañándolo con un gesto de comillas que en la trascripción escrita
no serán sólo cuestión de interpretación. No es en "contra".Fue una misión que
nos encomendara el Estado.Yo personalmente no separé
entre lo que yo sentía y el cumplimiento de la misión. Y también le dijimos a
los soldados que no tienen por qué desconectar una cosa de la otra.Les dijimos que deben sentir lo que sienten porque la acción se lleva a
cabo en el seno de nuestro pueblo.Si sienten que quieren llorar, les dijimos, pues se van a un costado,
lloran y luego retoman la misión porque el precio de la alternativa, del no
cumplirla, es mucho más alto.
P: En términos de democracia...
R: En términos de cuál es el rol
de un ejército en un país democrático, de lo que estaba en juego.Y lo que estaba aquí en juego era la soberanía del Estado de Israel para
tomar decisiones y cumplirlas y de la obligación del ejército de cumplir con las
órdenes que le imparte el gobierno.Y eso puede ser
avanzar y conquistar un territorio o dar marcha atrás y salir de ese territorio.El no cumplir la misión, tenía un significado muy serio en lo relacionado
a la soberanía del Estado de Israel.Es más: creo que
si no hubiéramos logrado cumplir esa misión, el futuro del Estado de Israel , en
el mejor de los casos, no habría estado claro y en el peor de los casos, habría
estado en peligro.
DIFÍCIL MISIÓN
P: ¿Hubo momentos en los que se dijo a si mismo "no lo
lograremos" o en los que se planteó si acaso realmente podrán cumplir la misión?
R: Al principio las interrogantes
son numerosas.Somos un ejército y estamos entrenados
para combatir el enemigo.Este no era una misión común
y corriente. Eran muchos los temores y además no estaba claro cuál sería la
situación general en el país.Pero a medida que pasó
el tiempo y que fuimos hablando con la población de los asentamientos y con sus
líderes ,las cosas se fueron aclarando. Tratamos, en un sinfín de encuentros y
diálogos con los habitantes, de llegar a un entendimiento acerca de cuál es el
común denominador, la base común a todos sobre la que podemos ponernos de
acuerdo.Y apenas ese común denominador quedó
claro-que al final, lo más importante es el Estado de Israel y que no habrá
violencia-supe que lo lograríamos.
P: ¿En ningún momento pensó que podría estallar una guerra
civil o algún otro grado serio de violencia?.
R: Guerra civil sabía que no
habría. Conocíamos a la población a la que debíamos evacuar. En los últimos
cinco años vivieron situaciones sumamente difíciles, junto a nosotros.Lucharon a la par nuestra, a otro nivel, contra numerosos atentados
terroristas, mostrando una gran determinación y perseverancia.Sabía que no habría guerra civil. Pero lo que no estaba claro era qué
nivel de violencia podría registrarse, si acaso habría extremistas que actuaran
de forma individual y trataran por ejemplo de disparar hacia las tropas. Ese
tipo de fenómenos logramos neutralizarlos de antemano.
INTIFADA, DEFENSA Y MORAL
P: Usted vivió gran parte de la intifada
como jefe del Comando sur, que tiene bajo su jurisdicción la Franja de Gaza...
R: Ante todo, yo no la llamo
intifada.Es la guerra más prolongada y más difícil
que Israel ha tenido que librar de hecho desde su fundación. Es una ofensiva
terrorista sumamente difícil contra la retaguardia israelí, con el objetivo de
dañar a la población civil, a través de explosiones en ómnibus, restaurantes, de
disparos y demás.Todo ésto, con la intención
palestina de obligarnos a renunciar a bienes estratégicos para concretar sus
aspiraciones nacionales. En esta guerra tan larga, el Comando sur jugó un rol
central luchando continuamente contra el terrorismo, tratando de contenerlo en
la Franja de Gaza y de no permitirle salir hacia la retaguardia israelí.
Perdimos no pocos soldados en esta guerra , decenas y decenas, que murieron en
combate con terroristas o en atentados, para proteger tanto a la población
israelí dentro de la Franja de Gaza pero también a la población israelí en
general.Fueron años de lucha continua contra el
terrorismo , de las más difíciles a las que hemos tenido que enfrentarnos.
P: ¿Hay algo que a su criterio no se hizo bien en el marco
de esta lucha contra el terrorismo? Y se lo pregunto porque hubo demasiados
incidentes en los que murió gente inocente, en los que murieron palestinos que
no tenían nada que ver con el terror.
R: Cuando se abre una ofensiva
terrorista , que los terroristas lanzan amparándose en el marco de su propia
población civil, cuando cada trabajador que llega a su puesto por la mañana
puede en principio llevar un cinturón explosivo oculto, cuando le disparan a uno
cohetes desde barrios de viviendas, está claro que al tratar de defendernos,
puede haber inocentes que resulten alcanzados por disparos. Nadie puede
pretender que no nos defendamos. Nosotros nos esforzamos muchísimo por
garantizar que no haya inocentes afectados, ni heridos, ni muertos, pero a veces
no funcionó.Pero creo que así como éste es un
problema israelí, porque no queremos matar inocentes, creo que también lo es
para la sociedad palestina.Creo que ellos deben poner
los límites y decir si está bien que se ataca entre civiles, que se dispara
desde donde vive gente.La sociedad palestina debe
decir si está bien que se lanza morteros y cohetes desde una escuela mientras
los alumnos estudian, si está bien que una mujer pida permiso para pasar a
Israel para recibir tratamiento médico en un hospital y cuando está en camino
trate de detonar una carga explosiva oculta entre sus ropas. Dónde pasan los
límites de la moral y de lo permitido y lo prohibido.
No puede ser que sólo nosotros tengamos que respetar las leyes y que del otro
lado todo esté permitido.
RESPONSABILIDAD PALESTINA
P: El que siga habiendo disparos de cohetes desde Gaza a
Israel ¿significa que la separación falló?
R: Creo que quien elaboró el plan
de la retirada, veía un cuadro mucho más amplio.Jamás
la consideración fue sólo militar o de seguridad.Y
nunca nadie dijo que cuando salgamos de Gaza se detendría el terrorismo y todos
los problemas terminarían. Creo que se tomó en cuenta una serie de
consideraciones de influencias políticas y de otra índole, de procesos en
Oriente Medio y soluciones futuras que podrá haber aquí.. La Autoridad palestina
es la responsable del territorio de la Franja de Gaza y por ende es quien debe
detener el terrorismo que sale desde allí, contra el Estado de Israel.
P: Usted estaba ya en su cargo cuando Abu Mazen comenzó a
desempeñarse como Presidente de la Autoridad Palestina. Quisiera preguntarle si
a su criterio, la razón por la que él no lidia directamente con los grupos
terroristas es que no tiene la capacidad de hacerlo o que no tiene la voluntad.
R: Yo creo que Abu Mazen tiene la
capacidad pero que decidió que luchar contra el terrorismo no es tan importante
como para arriesgarse a que haya una guerra civil palestina.Y es por eso que no toma a las decenas de miles de hombres de seguridad
armados que tiene en la Franja de Gaza y les ordena a parar el terrorismo. Yo lo
sé del terreno mismo: la Autoridad palestina no hace nada contra el terrorismo y
no porque no pueda. Ninguna de las organizaciones terroristas se compara ni en
la cantidad de hombres armados ni en sus recursos,con
los servicios de seguridad palestinos en la Franja de Gaza. Los policías y
agentes de seguridad palestinos , decenas de miles , armados, podrían frenar el
terrorismo en corto tiempo.El problema es que las
instrucciones que reciben no son suficientemente terminantes, en gran medida ni
son impartidas y en cualquier lado donde creen que puede estallar un choque con
Hamas o Jihad Islámico, la Autoridad palestina da un paso atrás y les deja el
terreno si esto sigue así, no vaticino un buen futuro a la Autoridad palestina
ni a sus relaciones con Israel.
P: ¿Usted puede comprender a Abu Mazen que actúa de esta
forma, que tenga este miedo al choque?
R: ¿Si estoy de acuerdo con ello?
No, porque no tengo dudas de que al fin de cuentas, el principal perjudicado
será la propia Autoridad Palestina y su capacidad de mantener
una entidad soberana que hace respetar sus decisiones en la Franja de Gaza.Hay que comprender que hay aquí una oportunidad histórica.Esta es la primera vez que los palestinos reciben un territorio para
gobernarlo por si solos.Jamás les fue dado
territorio.Y ahora lo tienen.La Autoridad palestina puede aprovechar esta oportunidad histórica o
desperdiciarla.El dilema es ahora únicamente
palestino.No tiene nada que ver con Israel.El Estado de Israel no tiene nada que ver con la Franja de Gaza.La AP tiene frontera hacia afuera y lo que pasa allí es su exclusiva
responsabilidad.Lo que está pasando ahora no resulta
promisorio. Cuanto más pasa el tiempo, me siento menos y menos optimista, porque
creo que después de las elecciones, cuando Hamas, además del poderío armado que
ya tiene, junte poderío político, no veo cómo la Autoridad palestina va a lograr
controlar a los grupos terroristas. Yo les recomendaría que aprovechen esta
oportunidad histórica, para que no lloren después durante varias generaciones.
Ellos serán los principales perjudicados si la situación no cambia, pero también
nosotros sufriremos por ello, porque en definitiva, son nuestros vecinos.Y si vamos a vernos obligados a combatir el terrorismo hasta que los
palestinos empiecen a hacerlo, lo haremos, pero esa no es la solución ideal.
P: ¿Cree que los palestinos en general están prontos para
vivir en forma independiente , que son capaces de llevar adelante un Estado?
R: Los palestinos viven al lado
nuestro y seguirán siendo nuestros vecinos por mucho tiempo. De todo lo que yo
he visto, por ejemplo con el proceso electoral del 9 de enero tras el cual Abu
Mazen fue electo como Presidente, puedo decir que esos comicios fueron los más
abiertos y creíbles del mundo árabe que conocemos hoy. Creo que tienen la
capacidad de hacerlo.Pero volvemos al tema de la
voluntad o de la capacidad de tomar difíciles decisiones y cumplirlas. Creo que
los palestinos deben mirarse a si mismos al espejo y decidir qué quieren de si
mismos: si quieren vivir como un Estado soberano, en orden y respetando la ley o
no.Porque el tema no es sólo el terrorismo contra
Israel.LA situación en Gaza oscila entre "fawda"-gran
desorden- y "falatan"- que es casi caos.. Creo que tienen la capacidad de hacer
las cosas, pero necesitan tomar la decisión desde Abu Mazen hasta todos los
otros eslabones bajo él, de concretarlas.
LA RELACION CON EL SIONISMO RELIGIOSO
P: ¿Cómo cree usted que serán las relaciones entre
Tzahal y la población religiosa que se recluta al servicio militar? ¿Cree que
hubo aquí un desgarramiento?
R: En general puedo decir que la
cantidad de casos de soldados que desacataron órdenes fue sumamente pequeña en
comparación con la cantidad de tropas destinadas al operativo de desconexión.Hubo unas pocas decenas de soldados que desacataron, entre decenas de
miles que participaron en forma directa en la evacuación.No creo que podamos hablar de desgarramiento entre el sionismo religioso
y el ejército. Entre los soldados, especialmente entre los comandantes, muchos
llegaron con lágrimas en los ojos, pero hicieron lo que debían hacer. Creo que
la posición muy decidida del ejército en cuanto a la separación que hay que
hacer entre la posición política o la ideología y la obligación del ejército
como tal de cumplir una misión que el Estado le encomienda,se mantuvo y se mantendrá también en el futuro.
Creo que fueron claramente delineadas las fronteras respecto a qué está
permitido y qué está prohibido.Sentamos un precedente
y creo que será bueno también para el futuro.Creo que
como pueblo y como Estado, salimos de ese proceso beneficiados, quizás un poco
fortalecidos en cuanto a la continuación de nuestro camino conjunto.
P: ¿Y qué está sucediendo hoy en día por ejemplo con los
soldados que desacataron órdenes?
R: El Jefe del Estado Mayor ya
aclaró que el desacato es irreversible. Esos soldados ya no tienen permiso de
estar en ieshivot hesder, o sea que no pueden combinar un servicio militar más
corto con el estudio religioso .Pasaron a hacer un servicio militar común, como
todos, tres años.Espero que entienden la gravedad de
su actitud.
P: ¿Y qué pasará con los jóvenes que actuaron violentamente
y que dentro de cierto tiempo o pocos años tienen que entrar al ejército?
R: Con ellos se iniciaron
procesos de registro criminal. Aquellos que sean procesados y hallados
culpables, no serán reclutados al Tzahal. El resto es algo de lo que se
encargarán las autoridades de la ley. Quien golpea a un policía, soldado, a
fuerzas de seguridad, debe ser tratado según lo determina la ley.
EL FUTURO
P: ¿Cómo ve el futuro de Israel? ¿Hasta cuándo seguirá
esta situación de lucha?
R: Hasta que ya no sea necesario.Nosotros no somos los únicos que determinamos nuestro futuro y también
los palestinos influyen mucho.Espero que permitan
aprovechar la gran oportunidad estratégica de la que antes hablé. Quisiera vivir
tranquilamente con nuestros vecinos.Y si no,
tendremos pues que empuñar la espada, generación tras generación, hasta que se
logre la calma.
P: ¿Usted ve el final? ¿Cree que verá la paz ?
R: Mi hijo entró al ejército hace un año y es hoy combatiente en una
unidad de Infantería.Mi padre también había luchado.Y seguimos haciéndolo. ¿Sabes cuál es la definición de un pesimista? Es
un optimista, pero con experiencia.Digamos que yo soy
optimista por naturaleza , con algo de experiencia.
Digamos que combino ambas cosas.Ojalá llegue a ver la
paz con vida.Y si no, tendremos que seguir luchando
para defender nuestra existencia.
Pilar Rahola
Sharon puede acabar su vida política después del despeje de la Franja de Gaza.
No estoy en contra de la creación de un Estado palestino ni soy
acrítica con la política israelí. Sin embargo, creo que lo que se produce en los
medios de comunicación, hoy por hoy, es un acriticismo respecto a las
responsabilidades palestinas, una minimización del terrorismo palestino y una
criminalización permanente de Israel, hasta el punto que incluso se ha falseado
la historia.
¿Qué la llevó a interesarse en el tema de Israel?
A partir de la segunda Intifada empecé a tomar un partido más comprometido a
nivel periodístico, porque me dolió profundamente todo el maniqueísmo
informativo que se produjo en España y en toda Europa, así como la manera como
se criminalizó Israel.
¿Eso significa que se opone a la constitución de un Estado palestino?
No estoy en contra de la creación de un Estado palestino ni soy acrítica con la
política israelí. Sin embargo, creo que lo que se produce en los medios de
comunicación, hoy por hoy, es un acriticismo respecto a las responsabilidades
palestinas, una minimización del terrorismo palestino y una criminalización
permanente de Israel, hasta el punto que incluso se ha falseado la historia.
¿Cómo evalúa el papel de los medios en el cubrimiento del conflicto de
Oriente Medio?
Creo que sobre Israel no se informa sino que se hace propaganda, y hablo de la
prensa europea y española muy especialmente. Hay en el mundo una actitud de toma
de postura que parte de la convicción de que están a favor de los débiles y de
que Israel es el fuerte, esto es falaz. A partir de aquí el periodismo empieza a
pervertir todo su código ontológico. Es decir, aceptamos falsedades como
información, aceptamos el maniqueísmo y hemos minimizado, lo que es más grave,
el fenómeno del terrorismo palestino. Creo que la prensa no ha estado a la
altura moral y ética en su visión con respecto a Israel y Palestina y sobre lo
que está ocurriendo.
¿Cómo ve entonces la actuación de Hamas?
Uno puede defender la causa palestina, pero no puede defender a Hamas. Sin
embargo, no he notado una presión internacional sobre los grupos terroristas que
actúan en Israel, que matan permanentemente y que, además, no están a favor del
proceso de paz y no lo han estado nunca.
Desde un punto de vista periodístico, ¿cómo se analiza la actuación del primer
ministro israelí, Ariel Sharon?
Yo pediría crítica a Sharon, pero no criminalización de Israel o criminalización
del propio presidente del gobierno israelí, que es un mandatario democrático,
que fue elegido en democracia. Pediría simpatía por Palestina, pero no pediría,
por ejemplo, el silencio absoluto sobre los abusos, tanto violentos como
corruptos, de un señor Arafat, que para mí ha sido lo peor que le ha pasado al
pueblo palestino. Pero tampoco se pueden olvidar las acusaciones de terrorismo
que ha sufrido el gobierno de Ariel Sharon, como los actos perpetrados en Shabra
y Shatila, en el Líbano.
Yo no he pedido que se comprenda a Sharon. Lo que he dicho es que Sharon es un
mandatario democrático, votado por su pueblo por culpa de Arafat. Hay que
recordar que el voto pasivo laborista pasa al Likud (partido político de Sharon)
porque empieza la segunda Intifada y ésta no comienza con Ehud Barak, que es un
presidente que lo ha dado absolutamente todo en la negociación.
Empecemos por los hechos más concretos: es la locura de Yasser Arafat
traicionando lo que se hizo en Camp David lo que comenzó una espiral de
violencia que nos ha llevado a centenares de muertos, y Sharon es el producto
del cansancio profundo de la sociedad israelí que, convencida de que está cerca
de la paz, se hunde en el desconcierto.
En últimas, ¿quién puso a Sharon en el Gobierno?
Creo que Arafat tiene alguna culpa. Los países que alimentan el terrorismo en la
zona (Irán y Siria) y, sin ninguna duda, la Jihad Islámica, Mártires de Al Aqsa
y Hamas.
¿Cuál va a ser entonces el futuro político de Sharon?
Yo creo que Sharon puede acabar su vida política después del despeje de la
Franja de Gaza. Eso es muy probable, porque por otro lado es evidente que las
guerras internas en el Likud van a tener un costo electoral, aunque hay que
admitir que un alto porcentaje de la población está con Sharon y no con Bejamin
Netanyahu, su opositor al interior del partido y quien busca el liderazgo de
éste.
El problema es que Sharon hizo una apuesta muy fuerte y tiene en contra que el
terrorismo va a seguir matando, lo que puede hacer que su gesto unilateral le
vaya en contra políticamente. Yo creo que la suerte política de Sharon dependen
del nivel de atentados que haya.
Elie
wiesel
El nuevo antisemitismo nace con la primera Intifada. Entrevista
Es una constante en la historia de Israel. Cada vez que un general accede a
altas responsabilidades políticas, se transforma en un hombre de paz y pone toda
su energía y su creatividad al servicio de un acuerdo pacífico.
- Con la evacuación de Gaza, muchos comentaristas insisten en la conversión del
primer ministro israelí al «pragmatismo»...
- Esta evolución de Ariel Sharón no me sorprende. Lo esperaba desde que se
convirtió en primer ministro. Es una constante en la historia de Israel. Cada
vez que un general accede a altas responsabilidades políticas, se transforma en
un hombre de paz y pone toda su energía y su creatividad al servicio de un
acuerdo pacífico. Este cambio filosófico y político se produjo el día en que
Sharón dijo públicamente -en mi opinión, sin cinismo- que quería la creación de
un Estado palestino.
- ¿Cómo contempla la retirada?
- En el último momento, aquellos que sueñan con incitar la violencia de un
sector minoritario han renunciado a su nociva política. La evacuación de Gaza es
una decisión soberana del pueblo de Israel. No puede ser contestada.
- Emmanuel Lévinas decía que el hombre es más sagrado que la tierra. ¿Están de
acuerdo los ultranacionalistas del sionismo religioso?
- Me siento cercano a la inspiración de Lévinas y a su «humanismo del Otro
hombre». Cuando en la Biblia se dice: «Construirán un santuario para mí y
habitaré en medio de ellos», se alude a una santidad que depende de la conducta
de los hombres y que procede de su capacidad para observar un comportamiento
ético. Siento inquietud cuando se olvida este precepto y, de forma más amplia,
cada vez que una religión sacrifica la relación ética por la idolatría y el
fanatismo. El judaísmo no está más amenazado por estas desviaciones que otras
religiones. El fanatismo es una tentación universal, que induce a los hombres a
cometer actos que el Dios que pretenden reclamar para sí sólo puede reprobar.
- Spinoza lo llamaba «hacer delirar a los dioses con los hombres»...
- En efecto. Si, por ejemplo, un fanático utiliza los rollos de la Torá para
matar a otros hombres, lo único que hace es invertir la escala de los valores
religiosos, que siempre sitúa la vida por encima de la Ley. En el judaísmo, el
lugar más sagrado es el Templo. Imaginemos que un hombre incendia el Templo y
que, por ello, es asesinado por otro. ¿Cuál de los dos es más culpable? Para los
estudiosos del Talmud está claro: si hubiese quedado con vida, el pirómano
debería ser castigado con 39 latigazos; pero quien acabó con su vida merece,
según ellos, la pena capital. Conforme a la ética del judaísmo, ¡cualquier vida
es más sagrada que el más sagrado de los lugares de la Tierra!
- ¿Cuál es el peligro para Israel?
- No caigo en el pesimismo. Estoy convencido de que Sharón quiere la paz. Pronto
nacerá un Estado palestino y cuanto antes ocurra, mejor. Pero Israel fue el
primero en estar expuesto al peligro que ahora amenaza al mundo: el terrorismo
suicida. He propuesto declarar el terrorismo «crimen contra la humanidad». Esta
denominación no ejercería un efecto disuasorio sobre los terroristas pero sí
sobre sus cómplices. Además, habría que dejar de calificar a los autores de
atentados suicidas de kamikazes. Éstos siempre han sido soldados y sus objetivos
eran exclusivamente otros militares. En cuanto a los nihilistas del siglo XIX,
descritos por Dostoievski o Camus, asesinaban a los gobernantes pero dejaban con
vida a sus mujeres e hijos... En Israel, en Nueva York, en Madrid o en Londres,
las víctimas son siempre los civiles, de cualquier edad y condición.
- Durante mucho tiempo, el terrorismo fue considerado como una rebelión
desesperada...
- Esta interpretación se basa en un contrasentido. La gran mayoría de los
terroristas del 11-S pertenecían a familias muy acomodadas. Por otro lado,
¿dónde está la desesperación cuando se elige la muerte no para morir, sino para
matar? Es necesario reducir la pobreza y la malnutrición a escala mundial, pero
no nos engañemos: en este caso, no es la miseria la que alimenta el terrorismo.
Es el fanatismo.
- Esto suena a «apocalipticismo»...
- En efecto, el gran peligro que nos amenaza colectivamente es esta forma de
guerra del todo atípica e inédita que culmina con el culto a la aniquilación.
Hoy resulta fácil matar a gran escala... Me obsesionan esas imágenes de
devastación. Mi actividad como profesor y escritor me ha convencido de lo
decisivo de la educación. Pero ésta exige disponer de tiempo. ¿Disponemos de él
frente a la borrachera de destrucción del terrorismo, frente al espectro de
ataques químicos y bacteriológicos?
- ¿Estamos obsesionados por apaciguar?
- Entre el apaciguamiento y la paz, elijo la paz. El apaciguamiento no es más
que la caricatura de la paz. En cambio, la paz merece sacrificar muchas cosas.
Los israelíes lo demuestran de modo ejemplar. Volviendo al terrorismo masivo, si
no se hace nada serio, el siglo XXI quedará para los anales de la historia como
el siglo del terrorismo. Y sólo tenemos un recurso.
- ¿Cuál?
- Convocar una conferencia de emergencia de ámbito internacional que permita a
los jefes de Estado tomar iniciativas concertadas.
- La denuncia contra Israel y el sionismo gana fuerza...
- Este rebrote procede de personas de las que esperaba otra cosa. Desde hace
cierto tiempo, son gentes de la extrema izquierda quienes encabezan la ofensiva
ideológica que compara el Estado de Israel con la Alemania nazi, o señala
similitudes entre Sharón y Hitler.
- ¿Cuáles son las raíces intelectuales y políticas de estas ideas?
- El origen de este nuevo antisemitismo se remonta a la primera Intifada. Muchos
comentaristas y periodistas empezaron entonces a perder toda mesura en su forma
de relatar el conflicto. Su capacidad crítica estaban hipnotizada por el
espectáculo esquemático del enfrentamiento entre unos tanques y unos niños
armados con piedras. ¡Resulta más fácil criticar a los tanquistas que a los
padres que envían a sus hijos a primera línea! Además, muchos ven, y les
molesta, una convergencia total entre los intereses, las ambiciones y los medios
de una pequeña nación como Israel y de una gran potencia como Estados Unidos. Si
añade un ingrediente religioso a estas teorías geopolíticas, obtendrá un veneno
temible.
Joseph Weizenbaum, el científico pacifista del MIT que
critica el robot soldado de los EE.UU.
El padre de la cibernética acusa a la administración Bush de estar
financiando entre el 60 y 70 por ciento de las investigaciones del MIT para el
desarrollo de armamento.
El científico y pacifista estadounidense de origen judío-alemán
Joseph Weizenbaum, padre de la cibernética, criticó ayer en Berlín el
multimillonario proyecto de Estados Unidos para crear un robot-soldado antes de
2015. Weizenbaum, profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology y
fundador en 1965 de su célebre laboratorio de ciencias de la computación, acusó
a la administración Bush de estar invirtiendo centenares de miles de millones de
dólares en el proyecto y de utilizar en él las capacidades científicas de dicho
instituto, con sede en Cambridge, al noreste de los EE.UU..
"No sé la cantidad exacta de dinero, pero estimo que entre 60 y 70 por ciento
del presupuesto del MIT está siendo financiado actualmente por los sectores
armamentistas y militares de Estados Unidos", dijo Weizenbaum en una conferencia
ofrecida en el Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias. "El gobierno de
Washington no sólo utiliza las capacidades, sino que también se aprovecha de la
vanidad de nuestros científicos que se ven seducidos por el proyecto y halagados
en su ego cuando se sienten próximos al poder", criticó en su conferencia
titulada "Científicos entre la guerra y la responsabilidad", con motivo del 60
aniversario de los bombardeos atómicos estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki
(Japón) en 1945.
Washington se propone crear antes de 2015 un robot con mayor poder destructivo y
a un costo de apenas 10 por ciento del de un soldado humano. "Muchas veces mis
alumnos me preguntan qué hacer en estas situaciones, y yo les digo que
reflexionen profundamente sobre los fines de lo que están estudiando y
experimentando, y antes de apretar el botón para poner en marcha un proyecto
mediten sobre los resultados que se pretenden alcanzar", comentó.
"Sin embargo, el proyecto belicista de Washington es tan fascinante para los
científicos -aquello que Robert Oppenheimer (proyecto atómico Manhattan de 1945)
llamaba 'ciencia dulce" ("sweet science")- y la paga es tan enorme, que son muy
pocos los que se resisten a la tentación", se lamentó el célebre científico.
Joseph Weizenbaum nació en Berlín en 1923 y en 1936 tuvo que emigrar con su
familia, de origen judío, a los Estados Unidos huyendo del régimen nazi de Adolf
Hitler. Allí, ya siendo estudiante, tuvo oportunidad de asistir a una
conferencia del científico Albert Einstein, quien también había huído de
Alemania a fines de 1932. "Desde entonces, y desde que Einstein firmó la
declaración contra el armamentismo junto con el matemático y filósofo Bertrand
Russell en 1955, me he convertido en un científico disidente hasta el día de
hoy", afirmó el pacifista.
CONFLICTO EN LOS TERRITORIOS OCUPADOS
EL POLEMICO PLAN DE REPLIEGUE ISRAELI
Un colono argentino en Gaza
"Resistiremos. Esta es nuestra tierra"
Hace 23 años que Yehuda Heimenrath vive en una colonia de Gaza. En pocos días
será evacuada y deberá irse. Pero dice que resistirá "hasta las últimas
consecuencias".
El color naranja tiñe todo en la colonia de Neve Dkalim. Este asentamiento judío
de la Franja de Gaza parece estar en el momento previo a una revolución. O por
lo menos eso es lo que creen los cientos de chicos de entre 14 y 20 años del
Movimiento Naranja que organizan, corren, lanzan consignas por los altoparlantes,
reparten panfletos, se pasean con el uniforme militar y el fusil al hombro
llenos de cintas naranja. Son los jóvenes sionistas religiosos que vinieron de
todo Israel —y lograron burlar los innumerables controles militares— para apoyar
a los 9.000 colonos que van a ser evacuados a la fuerza a partir del próximo
miércoles por el gobierno del primer ministro Ariel Sharon.
Los colonos, los más afectados, pasan por entre los chicos como si no estuvieran.
Van absortos en sus pensamientos. Se oponen a la medida del gobierno, pero saben
que de una u otra manera van a tener que dejar la que fue su casa por 10 o 20
años, que perderán los pequeños negocios que construyeron allí y que sus hijos
perderán la privilegiada vida que tenían hasta ahora en ese "barrio country"
frente al Mediterráneo.
"Estamos esperando un milagro. Sabemos que algo va a pasar y todo esto no será
nada más que un mal sueño", me dice Yehuda Heimenrath, un ingeniero electrónico
que vive en Neve Dkalim desde hace 23 años y que asegura que resistirá "hasta
las últimas consecuencias" la orden de Sharon, el mismo hombre que cuando era
ministro de Defensa propició la colonización ilegal de este territorio palestino.
Yehuda me cuenta su historia en perfecto porteño. Nació hace 54 años en el
barrio de Saavedra. Sus padres, rusos, habían emigrado a la Argentina en 1936
escapando de la guerra y la persecución nazi. En Buenos Aires estudió en el
Mariano Acosta y militó en un movimiento sionista. A los 18 años decidió venir a
vivir a Israel, a poco de desatarse la guerra árabe-israelí de los Seis Días, en
1967. Con la ocupación de la península del Sinaí, se fue a vivir allí entre los
primeros colonos. Y en 1982 sufrió el primer revés similar al que está viviendo
hoy.
Como consecuencia de los acuerdos de paz con Egipto de 1979, el entonces primer
ministro israelí Menajem Begin ordenó la evacuación de los colonos instalados en
el Sinaí. Fue cuando se trasladó con su mujer francesa y sus seis hijos a esta
nueva colonia, también en un territorio ocupado.
"La diferencia con lo que ocurrió en 1982 es que ahora hay miles y miles que nos
apoyan. No va a suceder lo mismo. Esta es nuestra tierra. Estamos convencidos de
esto y nadie nos la puede quitar", explica Yehuda en un tono muy calmo de la voz
que sale por debajo de su larga barba blanca. "Y no nos van a sacar la alegría.
Acá o en otro lugar vamos a seguir teniendo nuestro Estado y eso es lo
importante. Esto es una circunstancia. Ya va a pasar", dice con convicción
talmúdica.
Yehuda tiene otra razón aún más poderosa para oponerse a la evacuación. Asegura
que no se moverá si no se va "con todos mis hijos". Y en realidad habla
especialmente de una hija, Tiferet, que murió hace tres años en un accidente
cuando tenía 23. Está enterrada en el cementerio de la colonia y Yehuda asegura
que no habrá Ejército en la tierra que lo pueda mover de allí si no es con el
cuerpo de su hija.
"Si finalmente logran sacarnos, tienen que llevarla a ella y a todos los que
están ahí y volver a enterrarlos a todos juntos. Mi hija está al lado de una
niña que ella cuidaba y que murió por una enfermedad. Cuando la fuimos a
enterrar, porque Dios lo quiso, le designaron el lugar a su lado. Tienen que
seguir juntas para siempre", dice Yehuda bajando la cabeza y clavando en el
suelo una mirada de profunda tristeza.
Es probable que Yehuda y su familia terminen en un campamento de refugiados
donde los llevarán a la fuerza los soldados si se niegan a dejar las casas.
El 7 de setiembre, las unidades de ingenieros del Ejército comenzarán a destruir
las casi 2.000 viviendas repartidas en 21 colonias. Dentro de un mes, todos
estos barrios repletos de flores y árboles con chalets de tejas levantados en el
medio del desierto, quedarán reducidos a escombros. Luego, podrán a empezar a
entrar los palestinos.
A unos pocos kilómetros de la casa de Yehuda me encuentro con otro argentino
emigrado hace 49 años. Pesaj Rozen vino a trabajar al kibutz de Ein Hashlosha
como militante del Partido Progresista israelí, un movimiento de centro ya
desaparecido. En Ein Hashlosha viven hoy 300 personas, el 80% de origen
latinoamericano y en especial de rioplatenses. Aquí hay un sentimiento diferente
al de los colonos y los jóvenes del Movimiento Naranja.
"No tenemos más remedio que llegar a un acuerdo con nuestros vecinos, los
palestinos. Me da mucha pena por los colonos, sus familias y que se pierda el
esfuerzo de tantos años para hacer un jardín de este desierto. Pero no parece
haber otra salida y alguna vez había que hacerlo", me explica Pesaj con una voz
algo ronca y un español muy bien conservado.
"Lo discutimos mucho con nuestros javerim (compañeros), y todos coincidimos en
que nos duele por lo que sufren los colonos, pero apoyamos la determinación de
Sharon —aunque no tenemos ninguna simpatía política con él— de separar de una
vez por todas estos territorios", agrega Pesaj en la oficina de administración
del kibutz cuyas tierras serán ahora la frontera con la franja palestina.
De regreso a Neve Dkalim, los jóvenes del Movimiento Naranja preparan para esta
noche una vigilia con antorchas y empiezan a racionar la comida para enfrentar
el toque de queda de toda la zona que comienza a la medianoche del domingo 14.
Ellos, como Yehuda, esperan que se produzca un "milagro" y que con su "fuerza
moral" logren que los soldados nunca lleguen a la colonia con sus topadoras.
COMO NOS VEN
El defensa está maravillado con su nueva vida en Haifa
Rafael Olarra: "Israel es muy distinto a lo que pensaba"
Sus primeras dos semanas en el Medio Oriente completó el
futbolista, quien confiesa haber superado todos sus temores: "Venía con
miedo, pero se me pasó después del primer paseo por la ciudad".
Gracias a la tarde libre que le dio el técnico de Maccabi Haifa, Rafael Olarra aceptó la invitación de sus compañeros Roberto Colautti y Víctor
Ormazábal, para salir a recorrer las inmediaciones de la ciudad. Estos paseos se han convertido en el pasatiempo preferido del ex zaguero de
Universidad Católica, que hace dos semanas decidió aceptar el que considera
el mayor desafío de su carrera: jugar en Israel, con todo lo que aquello
significa. No sólo en el plano futbolístico, sino que también por el cambio
que supone en su vida cotidiana.
"Antes de llegar, desconocía prácticamente todo. Sabía algo por lo que me
contó Mauricio Aros antes de venirme. Él me hizo una pequeña reseña de lo
que iba a encontrar", apunta Olarra, que no disimula la excitación por lo
que le ha tocado vivir en estos días en el Medio Oriente: "Venía con
miedo, pero apenas llegué y di mi primer paseo por la ciudad, me di cuenta
que es Israel es muy distinto a lo que pensaba. Me sorprendió".
El zaguero reconoce que antes de aceptar la propuesta que le llegó desde
Haifa, lo tuvo que pensar muchas veces. Fueron largas conversaciones con su
familia, especialmente por el tema de la seguridad. "Lo que pasa es
que lo que te muestran de Israel por televisión, son puros atentados,
muertes y batallas. Pero cuando llegas, te das cuenta que hay otra realidad",
confiesa.
-¿En que minuto se pasa el miedo, que de todos modos es atendible?
-El primer día, cuando hice un recorrido por la ciudad. Ahí sentí un alivio
muy grande. Imagínate que creía que las mujeres andaban todas tapadas. Pero
esta es una sociedad muy occidental, muy a la europea. Y todo esto se lo he
transmitido a mi familia, para que se tranquilice. En Chile ya no están tan
asustados y la verdad es que no hay motivos.
Pese a que casi no ha tenido descanso, Olarra igual se las ha ingeniado para
visitar lugares históricos como Nazareth y Jerusalem. "Estar ahí, en
lugares tan significativos para el mundo católico, te emociona. Cuando
visité el Muro de los Lamentos, por ejemplo, se me puso la piel de gallina",
comenta.
-¿Ya te acostumbraste a ver tantos militares en las calles?
-Sí. Incluso tengo compañeros de equipo que están haciendo el servicio
militar y llegan a los entrenamientos con fusil. Son experiencias nuevas,
pero que me tienen fascinado.
Fuente lun.com
Envíalo a un amigo o
agrégalo a tu
marcador social favorito